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Texto de Mauricio Zúndel a propósito de las Cenizas. Abril 1957. Publicado en "Pèlerin de l’espérance" (*)

Un escrúpulo me vino un instante el día de Cenizas al leer la fórmula ritual: 
Recuerda, hombre, que eres polvo y que al polvo volverás, un vago temor de desvalorizar la vida con esas palabras que responden tan poco a lo que espera una juventud que sueña con una gran aventura y no puede ver en la existencia terrestre un simple paréntesis entre el polvo del origen y el del final.

Entonces me vino en seguida la idea de que era necesario completar con las promesas del evangelio ese texto sacado del Génesis y darle el sentido único que concuerda con el mensaje de Jesús: “Acuérdate de la muerte para no dejar nunca de vencerla en tu vida.

De todos los seres vivos, el hombre es el único que puede añadir una dimensión a su vida y el único que puede justificarla.

El traidor que entrega a sus compañeros o reniega su fe para salvar su pellejo nos parece ya muerto pues ha perdido sus razones de vivir. Reducido a su biología y atado a la existencia por el pellejo que lo sostiene y lo conduce, sentimos que no está conectado con ella y que ella lo lleva como fuerza exterior hacia el abismo que deseaba evitar. Al contrario, héroe y el mártir conducen la biología triunfando de sus resistencias animales, y su muerte voluntaria es la afirmación suprema de las razones de vivir que imprimen a la existencia el sello del espíritu. Disponen de su muerte y no ella de ellos. Verdaderamente viven en la muerte mientras que el traidor muere al rehusarse a morir.

Este contraste nos hace sentir el poder que tenemos de hacer salir de la vida física una supervivencia presente en nosotros desde el nacimiento como germen de inmortalidad. Así estamos llamados a concurrir a nuestra propia creación, desarrollando todos los valores que nos hacen persona, fuente y origen. Así puede constituirse en nosotros una vida cada vez más reunida en un centro intemporal, cada vez más libre de los accidentes físicos y de los acontecimientos exteriores, que es victoria perpetua sobre la muerte, continuo aprendizaje de la resurrección.

El misterio de Pascua es evidentemente más profundo que todo lo que una experiencia puede presentir. Sin embargo es cierto que lo sentimos con tanto más alegría como el triunfo de Cristo sobre la muerte en cuanto más fielmente estemos implicados en vencerla en nosotros mismos. Y en la medida misma en que nuestras razones de vivir justifiquen y funden nuestra existencia reconoceremos que el Príncipe de la Vida, como llama Pedro a Jesús, no nos invita a la meditación sombría de la muerte sino a enraizarnos en la supervivencia que nos libera de la muerte presagiando ya en filigrana en nosotros el rostro eterno de nuestra resurrección.

TRCUS (*) Livre « Pèlerin de l’espérance » (Peregrino de la esperanza).

 Editions Anne Sigier, Sillery.

 Agosto de 2001. 237 pp.

 Artículos de M. Zúndel publicados en el boletín parroquial del Sagrado Corazón, Lausana, entre 1947 y 1974. 94 textos reunidos por temas.

 ISBN : 2-89129-281-2

 

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