A propósito de Mauricio Zúndel.

 

Gilbert Assémat, fue sacerdote de la diócesis de Albi, donde fue vicario general mucho tiempo. Ejerció numerosas responsabilidades pastorales, e intervino muy a menudo entre las religiosas de la Anunciada.

Las notas que proponemos aquí sobre el pensamiento de Mauricio Zúndel son de mucha densidad y de gran justeza.

 

I – Descubrir a Mauricio Zúndel

Al descubrir a Mauricio Zúndel, uno se siente llevado a un cambio total, a una inversión general de todos los valores.

Limitándonos a algunas nociones teológicas, es decir sobre Dios, nos damos cuenta de que habla al contrario del sentido común. Hay numerosos ejemplos...

 

Uno piensa en un Dios
al que le oramos, y hasta le suplicamos...

Y Mauricio Zúndel nos habla de un Dios
que nos pide algo y hasta nos mendiga.

 

Uno piensa en un Dios
del que esperamos todo…

Y Mauricio Zúndel nos habla de un Dios
que espera algo de nosotros.

 

Uno piensa en un Dios
que uno creería ausente y que uno trata de hacer presente...

Y Mauricio Zúndel nos habla de un Dios
que está totalmente presente a nosotros, pero al cual nosotros no estamos presentes.

 

Uno piensa en un Dios
tan grande que aplasta al hombre...

Y Mauricio Zúndel nos habla de un Dios
que respeta al hombre, lo ve grande y se rebaja ante él.

 

Uno piensa en un Dios
que ocupa tanto lugar que hace problemática la libertad del hombre...

Y Mauricio Zúndel nos habla de un Dios
que no cesa de suscitar la libertad del hombre.

 

Uno piensa en un Dios
Todopoderoso, Dominador...

Y Mauricio Zúndel nos habla de un Dios
soberanamente humilde.

 

Uno piensa en un Dios
dueño de todo....

Y Mauricio Zúndel nos habla de un Dios
pobre y desapropiado.

 

Uno piensa en un Dios
fuerte…

Y Mauricio Zúndel nos habla de un Dios
débil y desarmado.

 

Uno piensa en un Dios
impasible...

Y Mauricio Zúndel nos habla de un Dios
vulnerable, que sufre y que padece.

 

Uno piensa en un Dios
que nos castiga y nos hiere...

Y Mauricio Zúndel nos habla de un Dios
que recibe los golpes (¡en vez de darlos!).

 

Uno piensa en un Dios
en el cual pone su esperanza el hombre…

Y Mauricio Zúndel nos habla de un Dios
que pone su esperanza en el hombre.

 

Uno piensa en un Dios
con el cual podemos contar…

Y Mauricio Zúndel nos habla de un Dios
que cuenta con nosotros.

Etc., etc.

 

Ante esas oposiciones uno podría pensar en series de paradojas… Pero se trata de pasar de nociones religiosas vagas (propias a todas las religiones, incluido el cristianismo) al Rostro de Dios revelado en su Hijo Jesucristo.

A la luz de estas reflexiones de Mauricio Zúndel, meditar sobre el evangelio, por ejemplo sobre la escena de la Anunciación, se vuelve una verdadera maravilla:

María ora a Dios y se da cuenta de que Dios le está pidiendo... Ella trata de atraer Su amor y se da cuenta de que Dios la ama hasta el máximo. Ella le pide que salve a Israel y que envíe al mesías esperado; y Dios le confía la misión de dar el mesías a Israel. Ella se ve pequeñita (tapeinos en griego, no más alta que el suelo, como de condición humilde, de bajo nivel) y se da cuenta de que Dios cree en ella y que ella dispone de Su fuerza...

Muchas de estas ideas sobre Dios se han vuelto comunes gracias al P. Varillon por ejemplo (sobre todo con sus dos libros: La humildad de Dios y El sufrimiento de Dios) y actualmente encontramos a menudo ciertos temas (el cardenal Martini acaba de publicar un libro sobre Dios vulnerable.*)… Pero a más de ser antiguas en Mauricio Zúndel, en él las encontramos con la frescura de un descubrimiento bien situado a la vez ante el mundo moderno y en oposición a la teología dominante de entonces, llamada “escolástica” pero extraña por lo seca y racional.

 

II – Coherencia del pensamiento de Mauricio Zúndel.

Más allá de las primeras impresiones, uno se da cuenta de que el pensamiento de Mauricio Zúndel es perfectamente coherente y basado en una teología muy sólida, en especial sobre las afirmaciones de los grandes concilios cristológicos de los siglos IV y V. Pero es interesante buscar su punto de partida, su fundamento… y subrayar sus puntos fuertes más originales.

A – Fundamento, punto de partida.

Parece que el pensamiento de Mauricio Zúndel se apoya esencialmente en su meditación del misterio de las Tres Personas Divinas. Su fe en un Dios Trinitario está en la base de todas sus reflexiones (en este sentido, aunque de otro modo, converge con el Oriente cristiano cuya teología toda reposa sobre el misterio de la Trinidad).

Pero ciertos rasgos atraen más su atención:

          - la comunión total de las tres personas…

- y por lo mismo, su amor absoluto,

- y por consiguiente, su desapropiación completa por un don perfecto,

- o lo que es lo mismo, su pobreza.

¿A la fuente de esta reflexión fundamental estaría San Francisco? Sin duda...

 

B – Unos aspectos teológicos.

Mauricio Zúndel toca todos los tratados de teología e imprime a cada uno su marca muy original. Por ejemplo:

- la creación concebida como invitación a una “reciprocidad nupcial”.

- la escatología ya realizada en la persona de Cristo (que es el ésjaton(**)): “todo Dios” se nos da en él, a través de su humanidad diáfana.

Pero ciertos temas merecen un estudio particular (al menos agrupando textos que se les aplican).

 

1. La cristología y sus diversos aspectos:

- la encarnación, comprendida en el sentido del credo de San Atanasio, es decir, de una “subida” de la humanidad de Jesús de Nazaret a Dios (cf. la cristología de abajo).

- la redención: la Salvación es liberación de todo lo que impide existir al hombre… para que acceda a la divinidad. (Aquí también converge con el Oriente: “Dios se hizo hombre para que el hombre se hiciera Dios”). Ya no estamos en una teología negativa, sino en una teología positiva.

 

2. La Antropología, con sus notas luminosas:

- el paso de un yo determinado, esclavizado... a un yo que se construye por su liberación de un yo narcisista y la “subida” hacia un don...

- la noción fundamental de la libertad… o más ampliamente del carácter inviolable (inclusive para Dios) de la consciencia humana.

- el pecado como acto del yo posesivo.

- le sentido de la perfección que no es adquisición de virtudes (cuántos malentendidos en este terreno), sino desapropiación de sí mismo en una apertura al Otro y a los demás...

- la moral: una mística de liberación...

 

3. La Revelación y su progresividad a lo largo de la historia (o si quieren: la Inspiración bíblica).

Sobre esto, Mauricio Zúndel dice cosas sorprendentes que merecerían estudiarse: Dios se revela todo entero, pero el profeta no lo capta sino en la medida de su desapropiación personal. Sólo una humildad totalmente despojada puede revelarlo perfectamente, y ese es desde luego el caso de Cristo.

 

4. La Misión; la evangelización.

Mauricio Zúndel le da una gran importancia, de suerte que el único testimonio eficaz no es el discurso (aunque éste tenga su lugar) sino la vida… El verdadero testigo es el que hace existir al otro acogiéndolo, respetándolo, prestándole atención… y no el que aplasta con sus conocimientos o no hace sino exponer su yo.

Ciertas páginas sobre la participación en Cristo crucificado – la eucaristía – abren hacia un sentido universal de la salvación de la humanidad…

 

Nota. Ahora cuando se multiplican los contactos profundos y verdaderos entre las religiones, ciertos análisis de Mauricio Zúndel (por ejemplo las comparaciones entre un monoteísmo unitario y un monoteísmo trinitario) pueden ser de gran riqueza doctrinal.

 

III - Hablar de Mauricio Zúndel.

Después de lo que acabamos de decir, un coloquio podría dar la ocasión de hablar de Mauricio Zúndel sobre dos planos:

1 – El plano pastoral; más generalmente el orden de la espiritualidad.

Los cristianos de hoy (que están dentro de la cultura moderna) tienen mucho que ganar compartiendo las ideas de Mauricio Zúndel sobre Dios y sobre Cristo.

Es toda una mística de la vida en Dios y en Cristo con el Espíritu, que merece renovarse… Y eso en todas partes: en los movimientos, en los grupos de espiritualidad, en el transcurso de la vida cotidiana...

Retiros y encuentros inspirados de Mauricio Zúndel, que alimentan tanto a los cristianos… ¡experiencias! Desde este punto de vista, la publicación de sus conferencias (aunque contengan repeticiones) es muy benéfica. (***)

 

2 – El plano de la teología

En la línea de lo que ya se ha publicado de manera excelente (por ejemplo, Marc Donzé), ¿no podrían algunos teólogos estudiar más metódicamente ciertas tesis de Mauricio Zúndel como las que hemos indicado más arriba, aunque sea ilustrándolas con textos tan sugestivos de Mauricio Zúndel mismo?

Gilbert Assémat, Albi, 25/10/1995

 

(*) «Y Dios se hizo vulnerable », los relatos de la Pasión. Por Carlo Maria Martini, Ed. Cerf.

(**) Del griego ésjata, fin de los tiempos. Victoria de Cristo sobre la muerte y, de cierto modo, el tema del cumplimiento de la Historia. Escatología, fin de los tiempos.

(***) ¡Esa es la razón de ser de este sitio en Internet!

 

 

 

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