Testimonio de Yoakim Moubarac en 1986. Yoakim MOUBARAC (sacerdote maronita libanés, gran amigo de Louis Massignon. Testimonio presentado en el Coloquio Maurice Zúndel de París en junio de 1986)

 

“Lo encuentro tan inimitable como admirable. Siendo yo no fumador, dormilón insaciable y comensal siempre torturado por un apetito insaciable, descubrí a Zúndel en el Cairo, como alguien que dormía muy poco y como comensal obstinado a comer solo papas sin pelar, en una de las mesas más acogedoras y mejor servidas de todo Oriente.

Pero, como para exasperar a la ama de casa cuya ternura se revestía de violencia, él no paraba de fumar.

***

“Igualmente en el Cairo…, intrigado por su inmensa facilidad de hablar, sin la menor vacilación durante más de una hora de conferencia, quise verificar lo que él tenía escrito en el papel que tenía en la mano y que regularmente consultaba. Cuál no fue mi sorpresa cuando constaté que era un papel en blanco”.

***

“Zúndel volvía a menudo al pensamiento fundador de su vocación en Agustín, respecto al Dios interior, más íntimo en nosotros que nuestro propio ser.

Yo por mi parte vuelvo con gusto, a propósito de él, al otro pensamiento de Agustín que se refiere a las dimensiones de la Iglesia en su naturaleza profunda. “Cuántos de nosotros – dice Agustín – creyéndose dentro están afuera, y cuántos otros que se creían afuera están adentro”.

Mauricio Zúndel es para mí un sacerdote ejemplar de esa Iglesia, dentro de ella y en la medida en que las instituciones que se reconocen como suyas son momentos estrellados y brillantes. Zúndel es el asistente fraternal y atento de las vocaciones más humildes y de las más originales, y a él le corresponde separar tales vocaciones de la escoria sagrada o profana de este mundo”.

***

“Sobre todo, él reconoce la rectitud y defiende la inviolabilidad de las vocaciones singulares en situaciones aparentemente anormales – según la ley – pero heroicas en su destino. Era entonces el testigo, el socorro tan fiel como silencioso de lo que uno de sus grandes correspondientes llamaba “nuestra predestinación ilegal al amor”.

Al hacerlo, y teniendo en cuenta la ilegalidad heroica de la que él es testigo compasivo – pero sin complacencia ni complicidad – Mauricio Zúndel me parece un modelo de ortodoxia, es decir, de rigor en la expresión tanto de la fe como del pensamiento científico y filosófico, y en concordancia con ellos.

Pero es también un profeta de lo que me gustaría llamar – sin equívoco – una meta-ortodoxia, en la medida en que con él no se llega a ella por subversión intelectual o revolución social sino por conversión espiritual y maduración cultural”.

***

“Mauricio Zúndel estaba muy al contrario de Charles Journet cuya ortodoxia doctrinal se limitaba al tomismo. Pero no vayan a creer que seguía un camino diferente de ortodoxia espiritual, pues ambos siguen el mismo camino de infancia evangélica.

Sus opciones fueron seguramente divergentes desde el comienzo en materia de escolástica pero en mi opinión ambos hicieron parte hasta el final de la misma escuela evangélica de infancia y conversión permanente en espíritu y en verdad.

Así en todo caso los comprendió y los amó el que se llamó en el mundo Juan-Bautista Montini” (Nota: Pablo VI).

***

“En verdad, tenía en común con el P. Mugnier y otros el solo por error habría podido ser obispo…

Pero cuando el P. Mugnier sigue hablando en los salones parisinos, la voz de Zúndel se escucha en el centro del papado, porque allá ven El Poema de la Santa Liturgia y El Evangelio Interior como los ven donde las carmelitas o las benedictinas, o entre los sacerdotes obreros o como los recibe el último cura de campaña.”

***

“Este año en que recordamos a Mauricio Zúndel a los diez años de su muerte, también celebramos el centenario de Franz Liszt, que era también sacerdote y del que se dijo que era mundano.

Pero no es Liszt quien me permite comprender por refracción a Zúndel, sino al contrario. Comprendo mejor a Zúndel en su fidelidad absoluta a Dios por su búsqueda apasionada del hombre, en la ciencia, la filosofía y el arte, como Franz Liszt, a pesar de la frivolidad de su juventud o las pruebas de la edad madura – fiel a su doble vocación musical y sacerdotal”.

***

“Para Francia, yo diría ante todo que él pertenece a la catolicidad que no es galicana sino ateniense – a causa de Dionisio – también llamada paulina o griega, y joánica, a causa de Éfeso, de María Magdalena y de Ireneo.

En la historia de la Iglesia contemporánea, creo que Zúndel figurará en primera fila de los que no cesan de atribuir componentes orientales a la romanidad de la francofonía y que así, la hija mayor de la Iglesia sigue dando fuerza, con el pan francés de la fe, a su madre y a sus hijos dispersos en todo el universo.”

***

“En Egipto, Zúndel manifiesta lo que hay profundamente presente en todo lo que agita, atormenta y mueve la Iglesia de su tiempo cuando quiere, no establecer su organización y afirmarla sino profundizar su comunión con toda la humanidad y autentificarla.

Entonces lo veo a la orilla del Nilo como a Monchanin en su Ashram sobre el borde del Kaveri, o a Le Saux en su gruta de Sannyasi en el nacimiento del Ganges. Ahí en la oscuridad comulga con el Misterio de la Pasión de Cristo y participa en la obra de su Pascua en toda alma atribulada y en todo pueblo que espera su liberación.”

***

“Es notable que haya sido en el Cenáculo libanés donde Zúndel entregó sus primeras reflexiones sobre su tema favorito: “¿Existe el hombre?” es igualmente notable que en el mismo lugar fue donde habló de “nuestros orígenes delante de nosotros”.

A través de la prueba a que está sometido el país de mi infancia con el pueblo palestino, quiero encontrar hoy el anuncio profético de una salvación a la Zúndel, es decir que ya no se trata de historia judío-cristiana, ni de reconciliación islámico-cristiana sino del advenimiento del hombre en Cristo, sin privilegios, ni de raza ni de religión que lo hagan agradable a Dios sino por el solo hecho de haber sido creado a imagen y según la semejanza del Amado.”

 

Ajouter un Commentaire

Les commentaires sont modérés avant publication. Les contributions doivent porter sur le sujet traité, respecter les lois et règlements en vigueurs, et permettre un échange constructif et courtois. A cause des robots qui inondent de commentaires publicitaires, nous devons imposer la saisie d'un code de sécurité.

Code de sécurité
Rafraîchir