Landévennec 9-13 junio de 1981.

1ª Conferencia: INTRODUCCIÓN AL PENSAMIENTO DE MAURICIO ZÚNDEL

Es un pensamiento que procede de la experiencia y no se puede reconstruir del exterior como si quisiéramos “estudiar a Zúndel”.

Es necesario partir del hombre, como hace él, de una antropología y no de una teología que se vería pronto desadaptada a la sensibilidad, a la comprensión de la época actual. La originalidad de Zúndel no viene de que haya inventado nociones de interioridad. Se inspira en el existencialismo, el personalismo, la fenomenología, el tomismo, el neotomismo, y sobre todo en el pensamiento de su época.

La dinámica de su antropología va del hombre a Jesús y a la Trinidad, como por necesidad interna, y su mirada sobre la Trinidad responde a las exigencias más profundas del hombre. Su investigación está siempre animada por la experiencia humana, pues tiene que hablar al hombre.

Si la Trinidad existe, no puede ser la última marca de un descubrimiento como la cúpula de un edificio maravilloso. Si existe, sólo puede ser la textura misma de la realidad, de la experiencia humana, el contenido mismo de la existencia cotidiana. O la Trinidad existe, y entonces cubre el tiempo y la historia y está en el tejido mismo de la especie que ella arrastra, o no es más que una última marca exterior a la vida, una curiosidad extrínseca, una pieza de museo. O la Trinidad existe y está en toda la vida, o no existe. Esa es la originalidad de Zúndel.

Ese es el itinerario que debemos seguir con él, yendo del hombre a Dios y volver luego a la antropología para abrir una ética nueva, cristiana.

 

Física y Metafísica del hombre

Son necesarias nociones muy precisas para entrar en el pensamiento de Zúndel.

¿A partir de qué se puede decir que aparece el hombre en la evolución?

Tres manifestaciones indican la aparición de una realidad nueva, tres experiencias que nadie puede negar:

  • La conciencia refleja.

¿Capacidad del hombre para conocerse desde dentro? “Me siento nervioso”, “me examino interiormente”, “estoy haciendo tal cosa”… Tentativa de desdoblamiento interior en sujeto-objeto. Solo el hombre es capaz de vivir la experiencia de testigo-espectador. Parece que los animales, aun los más perfectos, son incapaces de eso, si no, se verían las consecuencias.

Esta experiencia ordinaria hace intervenir otro universo en el espacio-tiempo. La consciencia es omnipresente en el cuerpo: todo el volumen del cuerpo cae de repente y se vuelve exterior a ella, y toma distancia desde el interior. Pero la palabra misma “distancia” no es satisfactoria y es solo una imagen pues no hay distancia; el desdoblamiento no se explica por las leyes del espacio. Mi totalidad observa mi totalidad; eso no sucede en el espacio. Todos somos candidatos a un “meta-espacial” o mejor a un “intra-espacial”.

Así, la mentira es ya una riqueza: posibilidad de desdoblarse y ocultar algo de sí mismo (de ahí, pedagógicamente, el hecho de decir a un niño que miente: “Veo que estás mintiendo, está escrito en tu frente” le impide descubrir esa capacidad de desdoblamiento). Pero belleza más grande todavía en la sinceridad, que es voluntad de superar ese desdoblamiento, la voluntad de decir la verdad cuando uno puede no decirla.

Hay que profundizar esa posibilidad de interioridad y no cosificarla.

  • El recuerdo.

Es distinto de la memoria, la cual es solo remanencia, retorno de un pasado. El recuerdo es el pasado que retorna (memoria) pero en el cual yo me miro y puedo reconocerme: capacidad de reconocerse en el pasado. Por la sucesión, por la duración del tiempo, me encuentro semejante a mí mismo; vencemos la sucesión del tiempo y somos candidatos a lo meta-temporal. (Como la conciencia refleja era victoria sobre el espacio y nos hacía candidatos a lo “intra-espacial”).

(Las dos experiencias – auto-conciencia y recuerdo – son vividas por el cuerpo).

Un universo nuevo entra en el tiempo y habita el tiempo por dentro. El recuerdo sufre todavía: todavía no podemos mirarnos plenamente, el perfecto encuentro con nosotros mismos es imposible, pues el espacio-tiempo hace parte de nuestra espesura. Es una puerta hacia la experiencia de supervivencia, pues hay victoria sobre la temporalidad....

  • La inteligencia

Literalmente, capacidad de “leer dentro” (intus legere, descubrir relaciones invisibles entre objetos visibles.

Se manifiesta en un doble movimiento:

- comprender = reunir, pasar de lo múltiple a lo uno

- explicar = desplegar, movimiento inverso que va de lo uno a lo múltiple.

Es como la respiración de la inteligencia, la victoria de lo uno sobre lo múltiple. Somos candidatos a esa victoria, a la meta-multiplicidad, o a la intra-multiplicidad.

Así procede el sabio, por la teoría, por la ley: tentativa de unificar lo múltiple, para una aplicación ulterior.

Igualmente, la obra de arte es una tentativa de unidad, en que color, forma, etc., nos llevan a entrar en el cuadro para captarlo de adentro.

Una vida se ha unificado cuando todas sus etapas, sus aventuras, llevan a la unidad interior y se refieren a ella.

- Tenemos así tres experiencias irrefutables, comunes a todo hombre que está en el espacio y el tiempo, y que vive dentro del espacio, dentro del tiempo y dentro de la multiplicidad.

El hombre es pues habitado por una unidad interior que atraviesa el espacio-tiempo y que se debe buscar en el interior, unidad que queda siempre por conquistar: las cosas, el espacio, el tiempo están delante de nosotros, “expuestos”, “hechos”, mientras que la unidad interior “se construye” (cf. Bergson).

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